¿Existe buena comunicación entre diseño e impresión?


Diseño e impresión: ¿nos comunicamos bien?

Habitualmente en las Artes Gráficas nos encontramos con la situación de tener que entendernos (tanto a nivel técnico como humano) entre diferentes profesionales: cliente final, fotografía, diseño e impresión (contamos que la pre-impresión está incorporada a la imprenta), para poder llegar al producto final que se le entrega al cliente.

diseño e impresión

Nuestros clientes son aquellos que quieren comunicar algo a través del papel. Son los publicistas de las empresas, los profesionales del marketing, las mismas empresas y corporaciones que necesitan todo tipo de impresos publicitarios, catálogos, papelería corporativa, etc…, etc…

Nosotros, en Cevagraf, somos imprenta, recibimos los diseños y las maquetaciones de los diseñadores en formato digital y lo convertimos en papel, en una revista, por ejemplo. No diseñamos, no creamos fotografías, sólo hacemos que lo que nos llega se reproduzca correctamente, tal y como todos los profesionales anteriores han ideado lo que querían comunicar.

Es aquí donde surge la necesidad de entendernos entre las diferentes partes que componen este servicio. Diseño e impresión necesitamos entendernos para poder hacer un buen producto, y aquí está la cuestión…, ¿lo hacemos? ¿Nos entendemos?

¿Qué pasa en el mercado real? Escenarios posibles:

Antes de empezar se nos hace necesario aclarar que hoy en día no es necesario ser diseñador para crear un producto imprimible, de hecho, cualquiera puede comprarse un programa de diseño o maquetación en el mercado y crear, lo que sea. Por ello, desde estas líneas creemos que en el mercado existen 2 tipos de escenarios bien diferentes ante esta comunicación:

a) Escenario Diseñador-Fotógrafo-Imprenta: hablan el mismo lenguaje, es más fácil que se entiendan. Las bases técnicas se conocen, por tanto, sólo es cuestión de un diálogo correcto entre los profesionales de la fotografía, diseño e impresión para que nuestro cliente reciba un producto correcto (siempre tenemos la duda de si le gustará lo que pensó…).

b) Escenario Cliente-Imprenta: entendemos por cliente aquel que no se dedica al Diseño Gráfico como profesión, que no entiende el lenguaje técnico de artes gráficas (porque realmente no lo necesita para desarrollar la profesión que tenga realmente). En este escenario la buena voluntad y un acertado movimiento del flujo de la información son imprescindibles, pues de lo contrario, el producto final puede resultar defectuoso.

Ambos escenarios se dan en nuestro día a día, siendo más a menudo un escenario tipo b) que el tipo a).

Lo ideal…

Para todos lo más correcto sería el escenario a), ¿por qué? Simplemente porque el trabajo quedaría en manos de los verdaderos profesionales, los que se dedican a la comunicación impresa, con las ventajas que ello conlleva:

· El diseño seguiría unos cánones adecuados, pautas y combinaciones mucho más profesionales, porque para ello han estudiado.
. El material sería de alta calidad, o por lo menos estaría preparado para ser impreso con las condiciones óptimas.
. Optimización de los recursos.
. Comunicación más rápida entre profesionales que hablan el mismo lenguaje.
. Mejor adaptación a las técnicas de las artes gráficas.
. etc…

En conclusión, ¿nos entendemos?

En los escenarios tipo a), bastante bien, aunque como crítica constructiva lanzamos una idea para nosotros importante:

Saber qué hace el otro profesional que va después para facilitarle la tarea, ayuda mucho.Por ejemplo, si el fotógrafo sabe que la imagen que captura va a ser impresa, que la prepare ya con el modo CMYK y el perfil adecuado, y no la deje en RGB.

En los escenarios tipo b), cuesta lo suyo, sinceramente, por eso lanzamos un consejo:

Es siempre más recomendable trabajar con profesionales, que el fotógrafo haga las fotos, que el diseñador haga el diseño, que el periodista prepare los textos, que el publicista piense la frase gancho, que el impresor aconseje sobre los materiales, etc…

Sabemos que para los clientes de imprenta esto representa más costes, sobretodo “con lo fácil que parece usar el InDesign“, pero no nos engañemos, comprar barato, casi siempre sale caro.