Este artículo explica, con fórmulas y ejemplos reales, cómo calcular el lomo de un libro antes de enviar el archivo a producción.
Calculadora de Lomo de Libro
Indica el número de páginas (múltiplo de 4), el papel interior y la encuadernación para obtener el grosor del lomo y diseñar tu portada sin errores.
Qué es el lomo de un libro
El lomo es la franja vertical que une la portada con la contraportada y que aloja las páginas interiores. Su función no es solo estética: es la pieza que sostiene físicamente el bloque de hojas, y su medida exacta determina si el título del libro se leerá centrado en una estantería o quedará torcido sobre el pliegue.
La diferencia entre tapa blanda y tapa dura afecta directamente a este cálculo. En tapa blanda, el lomo se ajusta al grosor real del bloque de papel. En tapa dura, hay que sumar el cartón, la tela o el material de forro, y el resultado suele ser algo mayor que en la versión blanda con el mismo número de páginas.

De qué depende el grosor del lomo
El grosor del lomo de un libro no es un número fijo ni una media orientativa. Depende de tres variables que hay que revisar antes de diseñar la cubierta.
Número de páginas
Las páginas interiores siempre se calculan en múltiplos de 4, porque así es como se pliegan los pliegos en la imprenta. Un libro de 132 páginas se comporta, a efectos de lomo, de forma distinta a uno de 136, aunque la diferencia parezca mínima.
Gramaje del papel
El gramaje (el peso del papel por metro cuadrado) es la referencia que casi todo el mundo consulta primero, pero por sí solo no basta para el cálculo. Papeles de 80 g, 90 g, 100 g, 115 g o 130 g son habituales en interiores de libro, tanto en offset como en estucado, y cada gramaje se comporta de forma distinta según su composición.
Espesor (calibre) del papel
Aquí está el dato que realmente importa para el cálculo del lomo: el espesor o calibre. Dos papeles con el mismo gramaje pueden tener un grosor distinto según su densidad y su acabado. Un offset de 90 g no ocupa lo mismo que un estucado de 90 g, y esa diferencia se nota en el lomo final del libro.
Fórmula para calcular el lomo de un libro
La fórmula para calcular el lomo parte de una idea sencilla: multiplicar el número de hojas (no de páginas) por el espesor del papel.
Lomo = (número de páginas ÷ 2) × calibre del papel (en mm)
Por ejemplo, un libro de 200 páginas impreso en un papel con un calibre de 0,09 mm da como resultado: 100 hojas × 0,09 mm = 9 mm de lomo. Si ese mismo libro se imprime en un papel más grueso, con un calibre de 0,11 mm, el lomo pasa a medir 11 mm, aunque el número de páginas sea idéntico. Esta variación, de apenas dos décimas por hoja, es la que suele descuadrar una cubierta cuando se cambia el papel sin avisar al diseñador.
Tabla orientativa de cálculo del lomo
| Páginas | Papel | Calibre aproximado | Lomo estimado |
|---|---|---|---|
| 80 | Offset 90 g | 0,10 mm | 4 mm |
| 120 | Estucado 100 g | 0,09 mm | 5,4 mm |
| 200 | Offset 90 g | 0,10 mm | 10 mm |
| 300 | Estucado 115 g | 0,10 mm | 15 mm |
| 400 | Offset 80 g | 0,08 mm | 16 mm |
Estas cifras son orientativas: cada papel tiene una ficha técnica propia, y el calibre real puede variar ligeramente entre fabricantes. La medida definitiva siempre debe confirmarla la imprenta con el papel exacto que se va a producir.
Cómo calcular el lomo según el tipo de encuadernación

Encuadernación fresada
En la encuadernación fresada, la más común en libros de bolsillo, novelas y manuales, el lomo se calcula sobre el bloque de hojas ya cortado y refilado. El pegamento aporta un grosor casi imperceptible, así que la fórmula anterior se aplica de forma directa.
Tapa blanda
La tapa blanda comparte el mismo cálculo que la encuadernación fresada, ya que la cubierta se ajusta al bloque interior sin elementos adicionales de refuerzo.
Tapa dura
En tapa dura hay que sumar el grosor del cartón (habitualmente entre 2 y 3 mm por cada tapa) y el margen de la tela o el papel de forro. Un libro que en tapa blanda tendría 10 mm de lomo puede necesitar entre 12 y 14 mm en su versión de tapa dura.
Cómo diseñar correctamente la cubierta con el lomo
Una cubierta de libro se compone de tres zonas: portada, lomo y contraportada, montadas en un único archivo continuo. Al diseñar sobre esta plantilla hay que respetar dos elementos técnicos: la sangre (entre 3 y 5 mm de margen que se recorta en la guillotina) y los márgenes de seguridad, que evitan que textos o imágenes importantes queden demasiado cerca del corte o del pliegue del lomo.
Colocar el título del libro exactamente en el centro del lomo, sin desviaciones, exige tener la medida cerrada antes de empezar a maquetar la cubierta definitiva.
Errores frecuentes al calcular el lomo

El error más habitual es tomar el gramaje del papel como si fuera el espesor, cuando son datos distintos. También es frecuente diseñar la cubierta antes de cerrar el número final de páginas, o cambiar de papel en el último momento sin recalcular la medida. Otro fallo común: no consultar con la imprenta el calibre exacto del papel elegido, y confiar en una tabla genérica encontrada en internet.
Puede cambiar el lomo después del cálculo
Sí, y ocurre con frecuencia. Un cambio de papel, una variación en el número de páginas o una modificación en el tipo de encuadernación obligan a rehacer el cálculo. Por este motivo conviene cerrar estos tres factores (papel, páginas y encuadernación) antes de dar por buena la medida del lomo.
Consejos antes de enviar el archivo a imprenta
Antes de subir el archivo definitivo conviene revisar que el PDF esté generado en alta resolución, que incluya el sangrado correcto, que las marcas de corte estén visibles, que el lomo se corresponda con la última versión del papel y las páginas acordadas, y que todas las tipografías estén incrustadas en el documento.
Preguntas frecuentes
Se calcula dividiendo el número de páginas entre 2 y multiplicando el resultado por el calibre (espesor) del papel elegido.
Varía según el papel y el número de páginas: un libro de 200 páginas en offset de 90 g suele rondar los 10 mm, pero cada caso debe calcularse de forma individual.
Influye, pero no es el dato decisivo. Lo que determina el lomo es el calibre o espesor real del papel, que puede variar entre papeles del mismo gramaje.
El gramaje mide el peso del papel por metro cuadrado. El espesor mide su grosor físico en milímetros. Dos papeles pueden compartir gramaje y tener espesores distintos.
Se aplica la fórmula estándar (páginas ÷ 2 × calibre), ya que la cubierta se ajusta directamente al bloque de hojas.
Al resultado de la fórmula estándar hay que sumar el grosor del cartón y del material de forro de cada tapa.
El texto o las imágenes de la cubierta quedan desplazados respecto al pliegue real, y la imprenta suele devolver el archivo para su corrección antes de imprimir.
Es recomendable cerrar primero el número definitivo de páginas, porque cualquier ajuste posterior en la maquetación puede modificar la medida del lomo.
Las imprentas con experiencia editorial, como Cevagraf, entregan una plantilla de cubierta con el lomo ya calculado según el papel y la encuadernación elegidos.



