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La impresión de libros… ¡no es cuestión de magia!

Un libro no se imprime y se encuaderna bien por arte de magia.

La producción de un libro es un proceso de creación con amor por tu propio producto, en el que es importante saber lo que quieres transmitir y conseguir, el impacto que el libro va a tener en el destinatario, el lector, tus clientes…

En esta creación intervienen muchos factores, en el siguiente artículo daremos una breve pincelada a algunos aspectos importantes como son el papel y el diseño del producto. Pero también hay otros puntos que hay que cuidar como la tipografía, un diseño de portada  impactante y su contenido ¡cómo no! Todo con el fin de transmitir lo mejor posible la esencia de nuestro mensaje.

¿Qué espero de la impresión de mi libro?

Cuando vamos a realizar una impresión de libros debemos tomar ciertas elecciones, una de las principales es el papel, de vital importancia en el resultado final de la impresión. Cada producto tiene un propósito distinto: vender, informar, anunciar una marca, etc. Hay cualidades ópticas y táctiles que despiertan en el lector una u otra sensación.

La elección del papel influye en la legibilidad, la calidad de textos e imágenes, la tirada, la calidad de la impresión, los acabados y la estabilidad y durabilidad del producto impreso.

La materia prima: el papel

Hay dos grandes tipos de papel en la producción gráfica: el llamado papel estucado (coated) y no estucado (uncoated). El papel estucado se puede clasificar en varias categorías en función del grado de estucado que tenga: ligero, medio o altamente estucado (también llamado papel arte). Este tipo de papel además recibe un tratamiento para que sea mate, semimate o brillante llamado estucado, un proceso que se realiza aplicando sobre el papel una delgada capa de masilla (estuco), compuesta por ligantes, pigmentos y otros aditivos para darle las propiedades deseadas de satinado.

El papel estucado tiene mayor uniformidad superficial, además la retención en la superficie de la tinta resulta más rápida y homogénea, logrando así más brillo en el producto final. El papel estucado suele destinarse a la impresión de folletos, libros de arte o técnicos, memorias y revistas.

Para la papelería y la impresión de libros suele usarse el papel no estucado o también llamado offset. Los papeles offset se someten a un encolado de superficie para mejorar su resistencia.

Aparte de estos dos grandes grupos también hay una clasificación según la composición del papel, son los papeles de pasta mecánica, pasta química, reciclados y papel de algodón o trapo. También hay una larga lista de especialidades que son papeles “creativos”, con texturas, coloreados o acabados sorprendentes.

papel-impresion-libros

Existe una tercera clasificación para todos los tipos de papel en función de lo que se denomina gramaje, que va desde 70 a 170 gramos por metro cuadrado para papeles (para gramajes mayores hablamos de cartulinas o cartones). El cartón puede ser de dos tipos: multicapa (cartulinas gráficas), formado por varias capas que contienen distintos tipos de pasta, y sólido, formado por varias capas del mismo tipo de pasta.

El gramaje del papel es la medida más común para definir el peso de un papel. El valor resulta de calcular el peso en gramos de un metro cuadrado de papel (g/m2). Cuando hablamos de un papel de 80 gramos estamos indicando que cada metro cuadrado de ese papel pesa 80 gramos.

Hecha esta pequeña introducción al mundo del papel lo que queremos conseguir con nuestro producto va estar definido primero por el tipo de papel, después por la elección de las tintas (cuatricromía, pantone, negro…) y, por último, por el diseño y calidad de las imágenes a reproducir.

Reproducción de textos e imágenes

En función de lo que queramos reproducir escogeremos un tipo u otro de papel. Cuando se imprimen imágenes deseamos obtener el mayor contraste posible entre tinta y papel. Las imágenes quedan mejor en papel estucado blanco, obteniendo el máximo contraste. Si el texto y las imágenes tienen la misma importancia en nuestro impreso, se suele utilizar un estucado semimate como solución intermedia. Los papeles estucados sean brillantes o semimate logran una buena calidad de las imágenes porque la transferencia de tinta al papel se extiende de manera uniforme.

Cuando lo que queremos reproducir es principalmente texto, libros de edición, no nos interesa  que haya demasiado contraste entre el papel y el texto impreso porque puede causar fatiga ocular. Se recomienda en estos casos un papel blanco suave (algo amarillento) y que sea no estucado (offset) para evitar reflejos molestos y garantizar su legibilidad.

Los márgenes

Una recomendacion útil para el diseño de nuestro producto gráfico es tener en cuenta los márgenes, ya sean en blanco o sin contenido esencial, respecto al producto acabado que vamos a aplicar.

márgenes correctos e incorrectos para la impresión de libros

Para los libros en general hemos de tener presente que nuestra página diseñada que vemos en la pantalla del ordenador, sufre cambios sustanciales cuando entra en el proceso de fabricación. Podemos pensar que un margen lateral en el lomo de 10 mm. es más que suficiente para una buena lectura de la página y que así nos cabrá más texto, pero una vez plegado y encuadernado en rústica pur, la cola penetra en el lomo del libro unos milímetros y sella con fuerza sus hojas. La apertura del libro no es completa y esto ocasiona que parte del margen quede menguado, dificultando su lectura.

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Las portadas

Otro punto a tener en cuenta es el tipo de papel de las portadas, nos hemos encontrado en ocasiones que, con la intención de ofrecer un libro de calidad, se escoge una cartulina gráfica rígida y de alto gramaje (por ejemplo 350 grs.). El producto acabado no es agradable al tacto, su rigidez no facilita la abertura del libro y en ocasiones puede llegar a cuartearse la fibra y doblarse, formando pequeñas arrugas en la cubierta. Este efecto ocurre principalmente cuando el papel de la cubierta está impreso a contrafibra (fibra no paralela al lomo) o bien si las solapas son completas (que ocupan todo el ancho del libro).

Si la cubierta es demasiado fina respecto al gramaje del interior (por ejemplo un estucado de 150 grs.) también da una sensación de inconsistencia y de poca calidad. ¡Acabamos teniendo en nuestras manos un producto final que no es el esperado, la magia ha fallado!

Lo recomendable es mantener un equilibrio entre el gramaje del interior y de las cubiertas, siempre pensando en la finalidad de nuestro producto y su durabilidad. No es lo mismo producir una publicación mensual, que un libro de consulta casi diaria, el acabado irá en relación al uso que demos a nuestras impresiones.

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Como podéis observar hay múltiples combinaciones para todos los gustos, deseo que vuestros proyectos formen parte de esta “magia” práctica que producen los resultados que esperáis  y no una decepción.

Otros apuntes

Si la finalidad de nuestro libro es enviarlo por correo, debemos tener en cuenta el límite de peso en las tarifas de franqueo, elegir un papel de poco gramaje puede significar un importante ahorro de dinero.

No debemos renunciar tampoco a obtener un producto respetuoso con el medio ambiente, no olvidemos que el papel se fabrica con materias primas renovables, reciclables y con un origen sostenible, en realidad todo el papel puede decirse hoy en día que es ecológico. En la actualidad los fabricantes de papel utilizan técnicas limpias, eficientes y responsables para producir celulosa blanqueada ECF (libre de cloro elemental) o TCF (totalmente libre de cloro). Por si es de tu interés, en el siguiente enlace te explicamos la diferencia entre papel ecológico y papel reciclado.

El ciclo de papel es un ciclo integrado y sostenible. Los árboles producen madera fijando dióxido de carbono y éste queda almacenado en el papel. Con la recuperación y el reciclaje de los productos papeleros una vez usados, se prolonga la vida útil de las fibras de celulosa obtenidas de la madera, optimizando el aprovechamiento de este recurso natural.*

El sector del papel utiliza un 97% de combustibles limpios como el gas natural (74%) o renovables como la biomasa residual del proceso de fabricación (23%). Además, produce cerca del 50% de la energía renovable con biomasa generada en España.*

(*Fuente: Torraspapel, fabricante de papel en Europa)

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