Cómo preparar tipografías para imprimir un documento


como preparar tipografias

En este pequeño breve vamos a intentar definir con la mayor sencillez posible qué opciones tenemos a nivel de tipografías para preparar correctamente un documento para su posterior impresión, además de cómo solventar, en principio, los principales inconvenientes de una fuente poco fiable o corrupta.

En primer lugar, cuando diseñamos nuestro producto, la elección de la tipografía es esencial, todos lo entendemos. La elección de la forma que conllevará nuestro mensaje puede definir una reacción u otra en el receptor, por ello es importante escoger bien. Una vez dado este paso, haber elegido lo que necesitamos, es importante saber si esta tipografía escogida será adecuada para su posterior impresión, y aquí explicamos algunos consejos básicos a tener en cuenta.

Cómo preparar tipografías para el impresor

a) Adjuntarlas. El mejor modo de adjuntar las fuentes es con la opción Reunir para impresión presente en todos los programas de maquetación y diseño gráfico. De esta forma nos aseguramos que enviamos todas las fuentes presentes en el documento a imprimir. Por común que sea la tipografía (p.e. una courier o una arial), es siempre mejor enviarla también, ya que no enviar una fuente común puede ocasionar que el impreso después no salga exactamente como deseábamos.

b) Trazarlas. Al convertir una fuente a trazos o curvas, lo que ocurre es que se convierte en un dibujo vectorial, con lo cual se queda fijada dentro del documento perdiendo la posibilidad de que resulte modificada o sustituida por otra fuente. Esta opción es la más viable en cuanto a seguridad, pero tiene el inconveniente mayor en que deja de ser editable.

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Conociendo estas dos formas de tratar las fuentes, aplicaremos cada una de ellas según nos interese. Por ejemplo, para un flyer de 150 x 210 mm lo más corriente es enviar las fuentes trazadas, pero para un libro de 300 páginas lo habitual es enviar las fuentes adjuntadas para evitar que los archivos aumenten innecesariamente de peso al trazar las fuentes.

Cómo verificar que una fuente es fiable para su posterior impresión

Los problemas tipográficos más frecuentes son la omisión de acentos, símbolos de euro y problemas con caracteres especiales como la “ñ” o la “ç”. La mayoría de las veces esto ocurre porque son fuentes que originalmente no disponían de estos elementos, y al ser añadidos con posterioridad no terminan de funcionar correctamente. Es aconsejable asegurarse de la procedencia de las fuentes utilizadas, y no usar fuentes que no se puedan trazar.

En fuentes dudosas podemos realizar un par de comprobaciones, para salir de dudas respecto a la fiabilidad de las mismas:

a) Hacer un EPS o un PDF con el archivo en que se está utilizando la fuente. Si al abrir el EPS o el PDF la fuente se ve bien, con toda probabilidad tenemos una fuente VÁLIDA.

b) Convertir a trazado la fuente. Si se deja convertir, la fuente es VÁLIDA. Debe tenerse presente que existen efectos de textos en ciertos programas que al trazar la fuente se pierden (por ejemplo, efectos ráster, subrayados, tachados, colores aplicados a las cajas de texto…).