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Libros en tapa dura.

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Imprimir libro en tapa dura.

En la impresión de libros en tapa dura contamos con una amplia experiencia. Imprimir libros en tapa dura constituye toda una declaración de intenciones: es una apuesta decidida por la distinción, por la exquisitez, que denota un gusto por las cosas bien hechas y por una calidad contrastada.


Imprimir libros de calidad en tapa dura


La encuadernación en tapa dura recibe su nombre del hecho de que el “alma” de las portadas es un cartón rígido cuyo calibre suele ser 2 ó 2,5 mm.

Sobre dicho cartón se forra la portada (por la parte exterior) y las guardas (por la parte interior). Imprimir libros con encuadernación en tapa dura es una práctica habitual cuando quieres dotar a tu libro de un acabado duradero y de calidad. La rigidez de la portada hace que sea un libro con más presencia física y también más fácilmente identificado como un producto de calidad.


Partes que componen los libros en tapa dura


A la hora de imprimir libros en tapa dura, hemos de considerar las diferentes partes que los componen...

  • Forro o portada. Es el papel que forra el cartón por la parte exterior, el equivalente de las portadas. Su gramaje ha de estar comprendido entre 135 y 170 g., siendo 150 g. el más estandarizado y el que ponemos a tu disposición en nuestra tienda online. Por otra parte, es preceptivo plastificar el papel de forro, a fin de proteger la impresión durante los procesos de encuadernación. Por ello, en nuestra imprenta online verás que es obligatorio plastificarlo, en cualquiera de las 4 opciones siguientes: brillo; mate; mate antirrayado; soft touch mate o tacto aterciopelado.
  • Guarda. Es el papel que forra el cartón por la cara interior, a fin de que no quede a la vista el color gris propio del cartón. También constituye un refuerzo para el libro, ya que aporta consistencia y une las tapas con las páginas interiores. Lo más habitual es que vayan sin imprimir en papel offset blanco de gramaje comprendido entre 135 y 170 g. No obstante, pueden ser impresas sobre papel offset o sobre papel estucado de los mencionados gramajes. Un requerimiento técnico imperativo: el gramaje del papel de guardas ha de ser igual o superior al gramaje del papel de las páginas interiores.
    Todo libro en tapa dura consta de 2 guardas: la de portada (o delantera) y la de contraportada (o trasera). Imaginemos que una guarda es como un díptico (plegado por la mitad); la guarda de portada se forra al cartón por la pala izquierda, quedando la pala derecha como una especie de hoja de cortesía; mientras que la guarda de contraportada se forra al cartón por la pala derecha, actuando la pala izquierda como hoja de cortesía. A la hora de diseñar las guardas, el formato de los documentos ha de ser como el de los interiores, pero multiplicando el ancho por 2. Por ejemplo, si nuestro libro (el taco de páginas interiores) mide 21 x 29,7 cm., en el documento de las guardas hemos de definir las páginas a formato 42 x 29,7 cm. Si ambas guardas se van a imprimir a dos caras, definiremos 4 páginas en el documento; si se van a imprimir a una cara, entonces definiremos 2 páginas en el documento (una para la guarda delantera y otra para la guarda trasera).
  • Cartón. Es el “alma” de la tapa dura. El más utilizado es el cartón gris de calibre 2 ó 2,5 mm. No lleva impresión, su finalidad es otorgar rigidez a las portadas.
  • Páginas interiores. Al igual que en la encuadernación en rústica, son las páginas propiamente dichas, que forman el taco interior. Las consideraciones a la hora de diseñar las páginas interiores son las mismas que para la encuadernación en rústica: el n.º de páginas ha de ser múltiplo de 4; el área de sangrado del documento ha de ser de 3 mm.; se ha de respetar un margen de seguridad de 5 mm. alrededor de la página sin información útil, es decir, no colocar elementos (que no deban hacer sangres) demasiado cerca del límite del papel; al realizar la maquetación, los márgenes interiores deben ser lo suficientemente “generosos” como para asegurar una buena legibilidad de los textos.

Elementos opcionales en los libros en tapa dura

  • Camisa o sobrecubierta. Se trata de un papel impreso y plastificado de la misma altura que el libro, con 2 solapas (una en cada extremo) y que se coloca como un envoltorio sobre las portadas del mismo. Popularmente se conoce como “camisa”. Hay que reseñar que su uso está restringido a aquellos casos en los que, o bien el forro o portada propios del libro no tienen apenas diseño (p.e., un fondo de color con el título del libro) o bien en los que el forro es de un material geltex (imitación tela) o guaflex (imitación piel) con un simple stamping (plata u oro) con el título y el autor del libro. Analicemos esta cuestión. Un libro en tapa dura normal (sin sobrecubierta), concentra todo su atractivo y todo su diseño en el forro o portada, que es lo que está a la vista. Pero si un libro en tapa dura incorpora sobrecubierta, entonces el peso del diseño se traslada a esta sobrecubierta, que pasa a ser la parte más visible, quedando el forro relegado a segundo plano, puesto que no se ve a simple vista; para verlo es necesario sacar la sobrecubierta.
  • Cinta de punto. Este aditamento realiza la función de marcapáginas. Sin embargo, su uso está en franco retroceso, fundamentalmente por el sobrecoste que conlleva en la impresión de libros en tapa dura. Los marcapáginas en papel, disponibles en nuestra imprenta online, ofrecen la ventaja de que son vehículos para transmitir información.

Particularidades de los libros en tapa dura


En relación a los libros en rústica, los libros en tapa dura presentan unas particularidades dignas de reseñar...

En primer lugar, las tapas son más grandes que el taco de las páginas interiores y las guardas.

Es decir, si el taco de los interiores y de las guardas mide 21 x 29,7 cms., el libro acabado mide 21,3 x 30,3 cms., es decir, 3 mm. más por la cabeza, 3 mm. más por el pie y 3 mm. más por la parte frontal.

Además, el lomo puede ser plano (o recto) o redondo. Está más extendido el lomo recto, ya que en general es más económico que el redondo. Éste último se utiliza en libros más clásicos, a los que se quiere dotar de un plus de elegancia. Por otra parte, en la parte superior y en la parte inferior del lomo se hallan las cabezadas, que son una fina tela paralela al lomo, y que lo “coronan”, si así vale decir. Las cabezadas están disponibles en surtidos de variados colores.


Diseñar el forro (portada) de los libros en dura tapa


Realizar el diseño del forro o portada al concebir la impresión de los libros en tapa dura requiere observar fielmente unos preceptos.

En primer lugar, el área de sangrado ha de ser de 20 mm., en lugar de los 3 mm. habituales. Ello se debe a que el papel de portada ha de forrar el cartón por la parte frontal y además envolver a modo de pestaña unos 15-20 mm. por el dorso del cartón.

En segundo lugar, a la medida del lomo en sí (según el grosor real de una maqueta de tacto del papel de los interiores) hay que agregar 5 mm. en concepto del grosor del cartón.

Además, a cada lado del lomo hay que añadir sendas franquicias, de 10 mm. cada una (20 mm. en total).


¿Qué temáticas de libros se suelen encuadernar en tapa dura?


Hablando con propiedad, no hay temáticas especialmente concebidas para ser encuadernadas en rústica o en tapa dura.

Un mismo libro se puede encuadernar en una o en otra, todo depende del grado de calidad (o de exquisitez) que el editor quiera “imprimir” a su obra... y del presupuesto de que se disponga, por supuesto.

En líneas generales, las novelas y relatos de ficción se suelen encuadernar en rústica. Los libros de arte y los libros con gran profusión de fotografías (de cualquier tema) se suelen encuadernar en tapa dura. Es necesario subrayar que la impresión de libros en tapa dura es una excelente decisión si lo que pretendemos es que el lector aprecie el libro y lo conserve durante mucho tiempo, ya que la imagen de calidad que transmite invita a guardarlo en las estanterías y leerlo de nuevo más adelante.

Los cómics: original producto en la impresión de libros en tapa dura

Puede parecer chocante esta afirmación, pero la experiencia nos muestra que algunas editoriales especializadas en cómics, están produciendo éstos en el formato de libros en tapa dura. No nos referimos a los cómics tipo “fanzine” o a aquellos otros impresos en tinta negra, y que más bien se producen en encuadernación grapada. Nos referimos a cómics impresos a todo color, muy vistosos, auténtico alarde de diseño con las herramientas de dibujo vectorial.

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